Thursday, October 15, 2009

Me encanta la generación de mi hijos

¡Dios, cómo envidio a mis hijos! Me habría encantado nacer en esta generación y tener acceso desde temprana edad a la tecnología e información que ellos ven a diario. Si bien no soy una vieja, a veces debo hacer un pequeño esfuerzo para ponerme al día en algunos temas electrónicos. Pero, finalmente, me pongo al día y hoy mismo planeo empezar con Twitter, ya veré si como posteadora o seguidora, o ambos. El tema me encanta y todavía recuerdo esa lejana Navidad de 1984 en Roma cuando convencí a mi padre (muy poco tecnológico, hasta el día de hoy a pesar de que usa el computador) de que me regalara un computador. El Commodore 64 y sus cassetes para guardar la información. ¡Qué tiempos! ¡Qué bueno que ya pasaron porque la lentitud del sistema era enervante! Después, vino mi primer gameboy (con el juego DonkeyKong). Mis primos aquí en Chile ni sabían de lo que se trataba. Debo agradecerle a la profesión de mi padre y vivir en Europa haber conocido desde bastante joven el lado digital de la vida. En la universidad Católica descubrí el mundo Mac al cual traicioné cuando terminé mi carrera. Afortunadamente, recapacité y a principios de este año, después de dos décadas de infidelidad, volví al redil en gloria y majestad adquiriendo un Macbook y un IpodTouch. ¡Qué maravilla! No cabe duda que los Mac son los RollsRoyce de la computación. Lo próximo será el IPhone 3GS.
Tengo varias amigas de mi misma edad que no se interesan en lo absoluto por los computadores. A menudo, les advierto de los peligros que conlleva no saber nada del mundo digital, sobre todo en lo que respecta a sus hijos. Tener a tus hijos como amigos de Facebook te permite controlar en algo ciertos temas. Uno debe poder conversar con ellos acerca de los MP3, MP4, Ipod y Consolas. Incluso, creo que es necesario jugar con ellos a ciertos juegos para captar sus intereses y entender su idioma. A pesar de formar parte de la generación X ( o Perdida como también se le dice), me siento reflejada en muchas cosas en esta nueva generación. Tal vez es por eso que no me cuesta tanto sentarme a jugar Resident Evil con mi hijo de 15 años, o postear diariamente en mi Facebook. Y el futuro guarda muchas sorpresas. ¡Espero participar hasta el final en este mundo digital y desconectarme sólo el día en que Dios disponga mi partida!

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